20 abril 2004

Desagües

Una mañana borrosa te miras al espejo con todos tus problemas en la cabeza y el pelo despeinado de una manera surrealista.

Comienzas a lavarte los dientes y de pronto, como un martillo divino, la solución a tus desvelos se te aparece, simple y plana. Estuvo allí todo el tiempo, piensas feliz, mientras te enjuagas y escupes la espuma.

Pero cuando abres el grifo para limpiar la pila, todo se deshace en espirales y se pierde por el desagüe.

Y la espuma tambien.

Y cuando te vuelves a mirar al espejo te encuentras igual que estabas, sólo que con un sabor de boca un poco mejor.

El buen sabor de boca se va pronto.

La cara de tonto se te queda todo el día.

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