27 julio 2010

Zumo de naranja

Después de una vida de cepillarse los dientes tres veces al día, respetar el orden de cola cuando se abría una nueva caja, llevar una bolsita de plástico cuando paseaba a Sultán, practicar deporte de forma ocasional pero con la vestimenta adecuada, usar seda dental, beber con moderación, ir a bodas de amigos y familiares, mirarse preocupado esa fea peca de la espalda, recordar al menos tres chistes para las reuniones sociales, animar al equipo local, ver los partidos en el bar, pagar puntualmente impuestos y derramas de comunidad, agradecer de forma innecesaria al conductor que eventualmente frenaba dejandole cruzar el  paso de cebra, poner lavadoras, casarse con la novia de toda la vida, añorar a la chica con la que no pudo ser, ver las pelis comerciales pero de pensar, remendarse calcetines, renovarse el carnet, ponerse protección solar, acordarse de aniversarios y efemérides, jugar año tras año sin éxito en el sorteo navideño de lotería de su empresa, practicar sexo conyugal, coleccionar casettes, cedés, deuvedés y blurrais, posponer de nuevo ese viaje soñado, graduarse la vista y aumentar de dioptrías, hacer pequeñas reparaciones domésticas, vestir casual pero formal, ir a cenas de antiguos alumnos, saludar en el ascensor, cambiar el aceite del coche y pasarle iteuves, limpiarse el cerumen con agua caliente y rascar con la uña esa diminuta mota del baño del espejo que no queda claro si es una mancha de pintura oscura o un defecto de fabricación, el protagonista de nuestra historia fue a comprar zumo de naranja embotellado para descubrir que su marca predilecta ya no estaba en los estantes. Y nunca volvió a estar.
Lo que pasa a partir de aquí no es relevante. Por desgracia para el protagonista de nuestra historia, lo que ha pasado hasta aquí, tampoco lo es demasiado.

9 comentarios:

ana dijo...
Rotundo ........
Un abrazo
y felicitaciones
como siempre
Ana
mclover dijo...
me encanta!

M.
neko dijo...
Me ha gustado mucho, pero venga.... no puedo creerme que ese que describes seas tú! y si lo es ya es hora de romper un poco tanta norma estúpida.
pab dijo...
No me verás en una boda ni en pintura (y en el altar ya ni te cuento). Ficción, neko, ficción ;)
neko dijo...
bufffff.... menudo peso me quitas de encima!! jajaja
Awake at last dijo...
Aaay, Pablito, nunca digas "de este agua no beberé" ni "este cura no es mi padre"...

XDD

Mks.
pab dijo...
Tal vez me case, no lo descarto, pero en mis planes está hacerlo sólo a cambio de una cantidad indecente de dinero. Todavía no sé qué ofrecer a cambio de esa suma astronómica, lo cual tal vez explica mi actual estado civil.

Lo de las paternidades clericales está demodé, ahora según leo les van más las saunas de ambiente. ¿Para que tener niños si pueden "adoptarlos" un rato...?

Y a todo esto...qué es eso de comentar mis comentarios y no el post? Disciplina, srta. Awake! ;P
neko dijo...
Tiene mas chicha el comentario que la entrada por lo que parece! :P

MY estoy con awake, no digas de este agua no beberé, que lo único que falta es una tia que te atonte tanto que acabes yendo al altar solo por complacerla, si va a ser verdad que al final las que mandamos somos nosotras....
Awake at last dijo...
Soy descendiente de piratas, no me pidas disciplina, racionalidad ni nada que se le parezca, XD