21 julio 2006

Aún estás a tiempo

Antes de que tu jefe te vuelva a tratar como una colilla.
Antes de que tus oidos revienten repletos de verborrea corporativa.
Antes de que te vuelvas del gris verdoso mortecino y parpadeante del neón del cuarto de fotocopias.
Antes de que te olvides que detrás de la moqueta, el aluminio y el plexiglás hay plantas que no son de plástico.
Antes de que en tu cabeza cuelgue del fino hilo musical del ascensor.

Escapa.
Que hoy es viernes.


El hecho de ser repetido semana tras semana no resta ni un ápice de verdad a este mantra.

19 julio 2006

Pagan obtusos por pecadores

Todos sin saberlo podríamos ilustrar con nuestra foto un término del diccionario. Lo que ocurre es que muchas veces no nos damos cuenta. O no conocemos el término. O el término aún está por inventar.
Estos días yo me veo obligado a lidiar en mi trabajo con una comercial que, en mi diccionario personal, tiene foto a página completa en dos términos:

inepto, -ta adjetivo/nombre masculino y femenino
1 [persona] Que carece de aptitud para cierto trabajo o función: ineptos detrás de un mostrador que no sabían qué es un tipo de interés...
2 [persona] Que es poco inteligente.

y

obtuso, -sa adjetivo
1 [objeto] Que no tiene punta.
2 [persona] Que comprende las cosas con lentitud o dificultad.
3 Que es propio de las personas obtusas: mente obtusa.
? ángulo obtuso.

Realmente sirve de muy poco que escriba un post para desahogarme, y tal vez algún lector que hoy entre en busca de un microrelato onírico se decepcione. Pero esto es un blog personal, señores. Un blog personal de una mala persona.

Grrrrr... Beware of the pab

18 julio 2006

Falta de costumbre

Después de cinco meses sin espejos en casa he montado uno en el baño.
Ahora cada vez que entro me veo sin esperarlo y doy un respingo.

Y creo que cada vez me pasa más.

13 julio 2006

Hagan algo

Día tras día miles de hombres tan arrugados como sus trajes de chaqueta buscan en supermercados y farmacias algún gel de baño especial que les quite de la piel el olor a notaría, a grapadora y a tubo de escape de autobús.
Los limones salvajes del caribe ya no son suficiente, señores fabricantes. Espabilen.

11 julio 2006

Refrito de verano

Me había prometido no postear nada sobre la reciente visita papal (y así impedir que la marea blanquiamarilla chapapoteara con sus salmos estas pecaminosas costas)
Pero me he encontrado de rebote con un texto que escribí hace ya dos años y un mes y que pienso que sigue totalmente vigente:

Mi propia religión, o algo parecido
Voy a crearme algo parecido a una religión para aferrarme a ella cuando se me tuerza el paso.
Me haré una lista de dogmas en los que creer a pies juntillas sin pensar demasiado en sus porquéses.
Tendré imágenes de mis santos por todos lados. Santos personales, algunos famosos y otros anónimos que ni siquiera se enterarán que han sido beatificados.
Mi religión será mía y de nadie más. Pero no será excluyente, como las otras: irá a su aire.
Tendré mi lista de pecados, pero la variaré segun me convenga, para no complicarme demasiado la vida.
No me prometerá nada, ni me castigará por no seguirla, porque quizás dejaría de creer en ella si así lo hiciera.
Pero me hará compañía los dias que llegue a casa y concluya que nada de lo que he hecho ha salido bien.

05 julio 2006

Nuevas canciones en mi cabeza

Increible pero cierto, después de mil meses he actualizado la lista.

Si ya me lo decían en el cole: si me aplicara yo sería de los de todo sobresaliente.

30 junio 2006

Renovando pecados

Obstinado, obtuso , haragán, melifluo, voluble, inepto, procastrinador...

Y desde ayer, a p ó s t a t a.

27 junio 2006

El fin del mundo tal y como lo conocemos (y III)

Nunca se pueden predecir los cambios sociales que provoca un avance científico.
La llegada de los primeros teléfonos a los hogares provocaron vaticinios fatalistas, en los que se avisaba de que la gente ya nunca querría salir de casa.
Sin embargo, debido a lo voluble caracter humano, las cosas a veces transcurren de forma no prevista: todos sabemos que las temibles precicciones no se hicieron ciertas hasta la llegada de la televisión.

Con la Teoría de la Respuesta Absoluta ocurrió algo parecido. Los primeros y avispados corredores de bolsa comenzaron a utilizarla y durante unas semanas hicieron negocios históricos.
Luego todo el mundo invertía en los mismos sitios y nadie ganaba ni perdía en la bolsa.
Finalmente dio todo igual: dejaron de haber empresas no exitosas dado que sus responsables abortaban su creación cuando las Ecuaciones lo recomendaban. En un sistema basado en el tránsito continuado de dinero, un mundo de perdedores y ganadores, la bonanza general no era posible. Pero dado que nadie perdía ni ganaba más que el resto, se instauró una estable y duradera mediocridad en los negocios.

Así que el gremio de los brokers bursátiles se unió al de los psicólogos, cazatalentos, croupiers, responsables de recursos humanos, consultores tecnológicos, párrocos, adivinos, guionistas del Cuarto Milenio, y agentes inmobiliarios en una serie de fabulosas e interminables colas en las oficinas de empleo.
Al poco tiempo todo el mundo dominaba las Ecuaciones y la cola del paro dejó de tener sentido también.

Se supo que sí había vida extraterreste, y se averiguó porqué hacía siglos que nos habían dejado de visitar, dejándonos por imposibles.
De descubrió que Madonna no siempre fue mujer. Se averiguó el motivo de la sonrisa de la Gioconda.

La mayoría de los gobiernos se enfrentaron a revueltas populares debido a que se tuvo un conocimiento certero de sus gestiones. Las policías secretas aumentaron la eficacia de sus redadas. Los movimientos de resistencia, la rapidez de sus huidas.

Más tarde el ya desenmascarado consorcio de empresas petroquímicas, famaceuticas y de telecomunicaciones que realmente gobernaba el mundo ideó un plan para intentar erradicar el conocimiento de las Ecuaciones de la faz de la tierra pero éste fue abortado porque las Ecuaciones dijeron que iba a fracasar.

Sólo un grupo de unos miles de personas consiguió escapar de esta histeria preplanificada, liderados por un antíguo premio nobel al que hacía ya algún tiempo que nadie invitaba a conferencias ni hacía caso.

La gente lo suficientemente estúpida como para no conseguir dominar las Ecuaciones y la gente lo suficientemente inteligente para no desear hacerlo se asoció, erigiendose como estado soberano en lo que antes se conociera como Atolón de Mururoa. Curiosamente les dejaron hacerlo en paz, ya que nada tenían que ofrecer y poco se podía temer de ellos.

En el escudo de la República de Incognitia se podía apreciar una figura apolínea desnuda saltando sobre una cama mientras una venus tapada hasta la nariz lo miraba con ojos extasiados.

24 junio 2006

El fin del mundo tal y como lo conocemos (II)

Era un hecho incontestable.
Lo único necesario para construir un castillo de piezas de Lego es conocer cómo funciona el mecanismo que las une, y disponer de tiempo para ensamblarlas.

La Teoría de la Respuesta Absoluta describía de forma brillante y sencilla la naturaleza de las fuerzas más elementales del universo, los diminutos ladrillos que lo conforman todo: átomos, motas de polen, insectos, personas, montañas y estrellas.
Pero lo más increíble era que permitía, a partir un exacto conocimiento de las reglas más elementales, deducir con total certeza el resto de reglas que de ellas se derivaban. Desde el comportamiento de la partículas a los procesos mentales que rigen el comportamiento de las personas.

La comunidad científica se deshacía en elogios con el autor, un hasta entonces anónimo catedrático de Física.
Tras las primera menciones en publicaciones especializadas, y algunas conferencias, vinieron los cuatro galardones Nobel simultáneos (física, química, medicina y economía) y el reconocimiento mundial.

A su creador lo bautizaron como el Profe de Einstein y el Némesis de la Duda, dado que se decía que, aplicando su fórmula, era capaz de responder cualquier pregunta con total certeza.

El género humano afontaba una nueva era en la que el misterio y la incertidumbre habían sido desterrados.
Mientras tanto, el ilustrísimo catedrático de física observaba desde la ventana de la suite del lujoso complejo vacacional como su señora flirteaba en las tumbonas de la piscina con el guapo socorrista cubano.

No necesitó aplicar la fórmula para saber que esa noche iba a irse de allí.

23 junio 2006

El fin del mundo tal y como lo conocemos (I)

Aquella mañana el ilustre catedrático de física se levantó, se rascó el trasero con fruición y posteriormente se metió en la ducha.
Se miró al espejo lleno de vaho y recordó vagamente algo que había soñado.
Como quien no quiere la cosa, comenzó a garabatear con el dedo en el espejo un sistema de ecuaciones que acababa de recordar.

Zas!

Podría decirse que ahogó un grito. Lo más exacto sería decir que gritó hacia adentro.
Preso de una emoción incontenible, corrió aún chorreando por el pasillo enmoquetado cubierto con una escueta toalla que al llegar al dormitorio ya no estaba en su lugar.
Impaciente por llegar a su libreta de notas saltó la cama de matrimonio con una gracilidad inusitada dada su edad y su complexión.
En el mismo instante que el adonis cincuentón y barrigudo volaba sobre las sábanas, su señora aún cubierta por éstas abría los ojos, presenciando durante la fracción de segundo que duró el sobrevuelo una escena esplendorosa, que la hizo recordar los primeros años de su matrimonio.
Estaba a un paso de hacerse ilusiones cuando observó decepcionada como su marido se sentaba en la comoda y comenzaba a garabatear atropelladamente en su libreta.

El ilustre y desnudo catedrático de física comenzó a escribir nerviosamente, arrugando y humedeciendo las hojas mientras su mano vomitaba páginas y páginas de ecuaciones.
Tan absorto estaba en su tarea que apenas se dió cuenta cuando su esposa salía malhumorada de la cama y se encerraba en el baño dando un portazo.