14 enero 2012

Rematadamente lejos

A veces me gustaría pintar en el aire una linea imaginaria vertical  y tan alta que por muy largas que tengas esas uñas no puedas escalarla. Sólo hay tres tipos de personas, las fuentes, las que se dejan flotar y los sumideros. Y de mí no depende decidir si eres de los segundos o los terceros. Te  lo dirá el tiempo, y la  cantidad de amigos verdaderos que te queden cerca cuando hayas sondado el fondo de  tu agujero. No sé cuando llegará ese momento pero es más que probable que para entonces yo esté rematadamente lejos.

Calculla la distancia. Mira al horizonte. Multiplica por trescientos.

6 comentarios:

Marina dijo...
Mola :) Me ha encantado eso de las fuentes, las que se dejan flotar y los sumideros. Es una buena clasificación.

Sólo una puntualización: para escalar hay que cortarse las uñas :D Si no arañan la roca y molestan tela. Pero entiendo la imagen, jijiji.

Un abrazo. Dale caña. Vete lejos.
Awake at last dijo...
Yo sólo pasaba por aquí...

Mks.
pab dijo...
Tomo nota del consejo Marina, y también de la puntualización: tus conocimientos de escalada están bastante más probados que los mios ;)

Gracias por pasar, awake, eso ya es mucho y tú nunca fallas
oyecesar dijo...
A veces me gustaría conocer el contexto de los post ... Pero se perdería la gracia.
Así me gusta, que me deje inquieto, al borde del ataque de ansiedad....
Francisco Quintero dijo...
Mi clasificación parcial de la humanidad es más infantil, vampiros, humanos que se dejan succionar la vida, y humanos a secas.

Sabías que los telescopios tienen un rayo láser verde, de los prohibidos, para apuntar a planetas y constelaciones en mitad de la noche?
solamente dijo...
En mi humilde opinión creo que no se deberían menospreciar los sumideros. En ellos confluyen distintas aguas, buenas y malas. Recogen el agua que se pierde, la que va cargada; a veces se llenan de los residuos mas íntimos de la gente, se vician, se estancan. Resultan poco atractivos. Olvidándonos de que tienen su función. De que son incluso necesarios. Y si los limpias un poco , si dejas que el agua corra de nuevo, libre de aquello que encontró a su paso, quizá te sorprendan. Quizá hasta te encuentres con un pequeño arroyo