12 diciembre 2010

De perros, arquitectos, modistos y licencias

Desconozco cuales son las aptitudes necesarias para criar un cachorro de husky siberiano, pero sospecho que carezco por completo de ellas. Algo me dice que antes de cumplir los tres meses el bicho se acabaría erigiendo en lider de mi manada, redecorando el salón su gusto a base de dentelladas y estableciendo la ley del terror en mi propia casa. Cuestión de capacidades de liderazgo y territorialidad.
No hay nada de dramático en ello, es bueno conocer las propias limitaciones, aunque te de pena tenerlas. El problema suele venir cuando alguien va por la vida ignorando las suyas propias.

Un ejemplo lo encontré el domingo pasado. Era mi último día en Londres y pasábamos la mañana paseando por el Támesis haciendo tiempo para coger mi avión. Hacía un frío que pelaba y nos metimos en el muy recomendable London Design Museum donde había una exposición sobre un arquitecto llamado John Pawson lo suficientemente bien planteada para que un total profano como yo la disfrutara bastante.
Me llamó mucho la atención una serie de cartas manuscritas, correspondencia que Mr. Pawson intercambió con Karl Lagerfeld. Ya saben, ese señor con aspecto de androide geriátrico  enviado desde el futuro para exterminar la autoestima de toda mujer que no quepa en una talla treinta y cuatro.
Al parecer el modisto encargó a Pawson el diseño del entorno circudante a la pista de tenis de una de sus mansiones. El arquitecto le remitió una serie de bocetos en donde se esbozaba una pista de tenis circundada por una sutil estructura perfectamente circular camuflada por un perímetro de árboles que ocultarían totalmente el terreno de juego desde el exterior.
Lo acertado o no de la propuesta es opinable, pero me sorprendió la vehmencia de la respuesta de Lagerfield. Eran unas pocas líneas repartidas en cuatro folios; la letra de Lagerfield es enorme, no sé si fruto de la miopía o de un ego desmedido. En ellas, el misógino personaje despachaba la propuesta, casi indignado, espetandole al arquitecto que "tendría que saber que él odia cualquier cosa redonda".

Entiendo que la profesión de este señor implique tener un criterio estético muy claro en todas y cada una de las cuestiones, pero me resulta difícil de creer que diga esto alguien se dedica a vestir las redondeces del cuerpo de una mujer.
He pensado en ello y creo que debería inventarse una licencia obligatoria para diseñar ropa, y que a este señor se la deberían revocar de manera permanente.

Y creo que deberían inventarse muchas más licencias, como la licencia para hablar en una tertulia televisiva,  o la licencia para ser alguien en la vida de otra persona y poder responder a sus expectativas. Debería haber una licencia para poder hablar, y otra para callarse. Y una para enamorarse.   Incluso propongo instaurar una licencia para mezclar alcohol con antigripales y esa a mí, desde anoche,  me la tendrían que quitar.

7 comentarios:

neko dijo...
Habría que pararse a analizar las limitaciones de uno mismo, para enfrentarse a ellas en condiciones o para directamente retirarse. Lástima que no haya mas gente que se retire a tiempo.

No conocía a este diseñador (la verdad es que la moda no es lo mio), pero su foto me ha recordado a Cruella de Vile. El mundo de la moda incrementa el ego de la gente hasta unos niveles estratosféricos.
Cuando dices que este "hombre" se dedica a vestir las redondeces de una mujer creo que te equivocas. Se dedica a vestir mediohumos con aspecto de cadaver. Tal vez por eso al buen hombre no le gusten las formas redondas.

Y dale tiempo a lo de las licencias, al final hasta para vivir necesitaremos una.
Awake at last dijo...
1. Voto por el ego desmedido.

2. Me he reído MUCHO con el post, y no tienes idea de la falta que me hacía hoy, que entre un tío capullo con el que he perdido el tiempo, los virus que me redirecciona(ba)n el Firefox y mi cuerpo serrano, estaba por tirarme a las vías del tren a ver si descarrila, ¡CÑO!

(qué bien viene desahogarse con los amigos, ains... Porque tú eres mi amigo, ¿verdad, Pablito?)

XDD

Mks.
anna g. dijo...
y me pregunto quién daría la licencia para dar licencias... un escrito genial :)
pab dijo...
Bueno anna, yo sólo doy ideas pero no me meto a realizarlas. En el mundo están los que tiran del carro y luego estamos los que agitan las riendas :D
anna g. dijo...
jajajaja!!! te has dejado a los que ponen palos en las ruedas :D
Fujur Dragon Blanco dijo...
Seguro que alguien se inventaría una granja citrix o un terminal server para ahorrarse unas cuantas licencias...
El Cajón del Agua dijo...
Hola, soy fujur, feliz navidad!

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