Trabajé demasiado y gané mucho dinero que gasté en seguida en algunas cosas muy necesarias y en otras muy innecesarias e importantes.
Dejó de hacer frío, al fin.
Sobreviví a las fallas (aunque cada vez lo llevo peor).
Por fin terminó la reforma de la casa. Ahora es tan bonita que casi da pena pisarla.
Leí menos de lo que quisiera.
Grabamos otra maqueta. Gasté más dinero en juguetes musicales.
Me compré una cámara digital, después de siete años remoloneando.
Cumplí años.
Aprendí a maullar.
Durante una semana casi no pude hablar por una llaga en la punta de la lengua. Resultó una experiencia tan absurda como reveladora.
Recorrí unos 9.200 kilómetros en tren de cercanías, segun mis estimaciones.
Vi todas las películas habidas y por haber de Hayao Miyazaki.
Algunas noches hice las locuras habituales (pero quiero pensar que menos que antes).
En una ocasión tuve que usar mi kung-fú en un combate a muerte con instalador de parquet.
Anoche asistí a un parto multiple gatuno en casa.
Y decenas de personas, algunas conocidas y otras no, dejaron por aquí y por otros sitios un rastro de su paso, opinaron sobre mi marcha, y me hicieron sentirme acompañado, agradecido, diminuto e importante todo a un tiempo. Todos ellos pueden leer estas líneas sabiendose un poco artífices de que esto se haya puesto otra vez en marcha.
Blog creado y mantenido por pab en su casita con la mejor de las intenciones, un gato rondando por encima de la mesa y diversos programas informáticos.
Para amenazas al autor, apriete los dientes y escriba airado a pablito[arroba]gmail.com.