31 enero 2008
Prehistorias
Me he encontrado de sopetón con mi viejo blog, el de antes de éste, y lo he integrado en el historial de posts. Los comentarios del personal no tienen desperdicio.
Es como el blog de otra persona. Todo era más rápido, más ingénuo y emocionante.
Al principio me ha frustrado comprobar que entonces escribía mejor que ahora, pero luego me ha tranquilizado saber que ya no tengo que temer a la llegada de la decadencia porque estoy cómodamente instalado en ella.
30 enero 2008
Error humano
Hay meses y momentos en los que a duras penas consigo escalar para orientarme las montañas enmarañadas de nadas y de demasiados que los últimos accidentes que he coprotagonizado han dejado esparcidos por el paisaje. Y vagabundeo entre árboles carbonizados y acero retorcido, intentando dilucidar si en el momento en que las hélices se olvidaron de girar estaba más cerca del punto de partida que el de destino.
E intentando recordar de donde partí, a donde iba y el porqué de ese viaje fallido, malvivo de las raciones de supervivencia. Y me siento a otear el cielo, esperando a que el humo escampe y aparezca alguna estrella con la que orientarme.
27 enero 2008
Aritmética imperfecta
Hoy soy la resta de lo que callé y debí decir menos lo que dije y debí haberme ahorrado.
Soy un resultado negativo y decimal. Un número incómodo y ajeno.
22 enero 2008
Especialidad
Iba a escribir sobre la niebla que anoche, antes de acostarme, pareció haber borrado el mundo tras mi ventana dejandolo todo empapelado en blanco. Y de cómo esta mañana el día ha amanecido tan soleado y claro que he pensado que lo soñé.
Luego he pensado escribir sobre lo malo que soy tomando decisiones y de cómo ante el miedo de no escoger la opción adecuada elijo lo peor. Así al menos las sorpresas sólo pueden ser para bien.
Pero al final no he escrito de una cosa ni de la otra. Ni siquiera de todo lo contrario.
Lo cual es raro, porque esa suele ser mi especialidad.
20 enero 2008
Eremitas
Anda mi conciencia ultimamente reencarnada en un dolor en el pecho, fruto del último y mal curado batacazo en bicicleta. No es para alarmarse, sólo me duele cuando respiro muy hondo, cuando me abrazo con fuerza, cuando levanto pesos con el brazo derecho y en general cuando cometo alguno de los excesos a los que estoy acostumbrado. Hasta cierto punto es adoctrinador: me suele dejar tranquilo y sólo aparece cuando hago el tonto.
Hoy mi dolor ha fracasado en su misión de control, y mientras me vuelvo a casa caminando algo fastidiado, no puedo evitar sentirme un poquito el Holden Cauldfield de "El guardian entre el centeno", que vaga entre la gente fantaseando ser un fugitivo que oculta un balazo en el pecho.
Evitando entrar a valorar los cada vez más alarmantes paralelismos entre las andanzas de ese adolescente inmaduro y desorientado y la historia reciente de un servidor (que va de mal en peor), me pregunto como debió llevar el señor Salinger que un loco matara a John Lennon utilizando su libro como excusa.
No sé si fue ese el detonante de que el autor nos mandara a todos a paseo y se convirtiera en eremita.
Yo realmente no le culpo. A veces tengo impulsos de hacer lo mismo, pero, qué quieren que les diga, me falta el carácter. Además no tengo muy claro que la culpa de todos mis males sea del resto del mundo. Y además, necesito los huevos.
17 enero 2008
Kentucky
Este mundo es capaz de encumbrar, enriquecer y hasta inmortalizar a un tipo que lo único que hizo fue inventar una nueva manera de freir alitas de pollo. Mientras, ignora a millones de personas importantes que escriben sin saberlo efímeros libros de historia en los que las páginas -repletas de diminutas y cotidianas proezas- se desvanecen en cuanto sus agotados protagonistas se arrastran a sus camas y cierran los ojos vencidos por el sueño.
Este mundo sólo nos deja la opción de emigrar a otro.
O la de intentar mejorarlo.
O la de inventar el sandwich de atún perfecto y venderlo con un nombre pegadizo.
Me da la sensación de que todos terminamos escogiendo una.
09 enero 2008
Atrincherado
Yo. Bueno: yo, esta maceta y mi gato.
Y un rectangulo de suelo soleado. Firmo ya por eso, sin dudarlo.
Cada vez me cuesta más procesar lo que me pasa a diario. ¿Que fue del yo clarividente, insolente...repelente? En algún guardamuebles lo tendré embalado criando polvo. Supongo que es como los examenes, que cuanto más estudias más nervioso te pones. Yo en eso probé de todo. De todo menos aprobar, claro está. Pero tuve suspensos impertérritos, aplicados, neuróticos y hasta indolentes. Indolentes al final: no tiene sentido darse por vencido cuando estás empezando.
¿O quizás sí? Tal vez sea en esos momentos en los que tu vientre escoge las direcciones más sencillas e inapropiadas cuando somos más plenamente conscientes de que en este mundo hay gente perseverante pero sin suerte y otra a la que toca tres veces el gordo de Navidad porque compra los billetes para blanquear dinero. Y luego estamos los que preferimos no jugar, porque no tenemos claro que sea peor el delito de no intentarlo.
Aplazo a mañana el recordar de qué quería escribir hoy porque prefiero irme a dormir. Hoy no hay sitio para eso, hoy sólo estoy yo.
Bueno: yo, esta maceta y también mi gato.
29 noviembre 2007
Viral
Hay dos tipos de personas:
Por un lado, los que no pueden ver nada en un estereograma y declaran con fingida sastistacción "¡Ah, es un barco!". Y por otro, los que no pueden ver nada en un esterograma y asienten con fingida aprobación "Sí...en efecto... es.. un barco."
No me fastidien: nadie vio nunca un pijo en esas fotos llenas de puntitos que tan de moda estuvieron hace unos años. Fue una exitosa maniobra comercial del poderoso lobby de productores de pósteres y postales.
Ahora esos ases del marketing viral se compran islas artificiales en forma de palmera en Dubai y se rien de nuestro miedo al rechazo. Y se construyen mansiones pagadas con nuestras inseguridades.
Como la falacia de que cortarse el pelo no duele. Los niños de tres años son los únicos sinceros en eso. ¿Porque fingir que no es así? Basta ya de innecesaria amputación capilar.
25 octubre 2007
Premio desierto
Miss Simpatía y Miss Fotogenia no soportaron más y se enzarzaron a bocados y arañazos en el pase de vestidos regionales.
Pronto el resto de concursantes se unieron a la contienda, en una fabulosa entropía de tacones de aguja, bandas de satén y coronas de bisutería que se hacían pedazos al caer al suelo y hacían resbalar al personal.
Inmerso en esa orgía de muslos torneados, de karate y de carmín, el presentador de tez asalmonada no pudo mantener su perenne sonrisa de gato de Chesire, y notó aterrorizado como su rostro mudaba al de un ajado viajante cincuentón.
Sabiéndose desprotegido, declaró el premio desierto de forma apresurada.
Y desapareció del escenario lanzando una bombeta de humo al suelo.
Como hacen los magos, y los ninjas. Y también a veces los vampiros.
16 octubre 2007
Sin embargo
Alguien siempretriste normalmente no lo nota, porque su tristeza acaba siendo como el amarilleo de las páginas de los periódicos viejos: de tan omnipresente se vuelve invisible.
Cuando tu páginas son amarillas se altera la percepción del color y se reducen los tonos que puedes distinguir.
De ahí que alguien siempretriste vaya por la vida sin saberlo, y en su ingenuo daltonismo distinga como propios sólo dos colores: el color neutro y el del enfado.
Sé que he sido un triste anestesiado porque durante mucho tiempo sólo pude estar normal, o estar enfadado. Nombre científico: Binario avinagrado.
Ahora sé que ya no me ocurre, porque puedo sentirme mal de más maneras. Y porque noto cuando llega. Y cuando se va.
Y sé que todo esto puede parecer un triste consuelo y una perogrullada.
Y sé que el morado cardenal es un pobre añadido en un cuadro marrón oscuro.
Pero es un consuelo saber que los motores pueden dejar de arder antes de estrellarse con el suelo. Que vale la pena hurgar en la bodega en busca de un paracaídas.
A los que se resientan ante este alarde de positivismo, un bocado de realidad: Esta mañana un bufete de abogados madrileño en representación de compañía telefónica a la que nunca estuve abonado me ha amenazado con embargarme por el impago de una supuesta deuda de 40 euros.
Prueba inequívoca de que alguien muy poderoso está moviendo los hilos ahí arriba para que yo nunca carezca de material surrealista con el que confitar un post.
Pues no, no les daré ese gusto. Podrán llamarme moroso o insumiso, pero a mí lo único que me embargan últimamente son las emociones.
Y tendrán que ser mucho más inteligentes, injustos, reflexivos, imprevisibles ,tiernos, crueles, cariñosos, incoherentes, pacientes, fríos y apasionados para tener éxito en un embargo de esos.
Que el listón está puesto muy alto. Ya pueden ponerse las pilas.