23 marzo 2012
Genealogía encontrada
Todos tenemos varias familias. De todas ellas sólo hay una que no escogemos.
El resto de nuestras familias pueden ser incidentales, hasta de contingencia, pero son siempre consecuencia de alguna pequeña elección. Elegimos primos y hermanos desde que escogemos el pupitre en el que nos sentamos en el parvulario. Lo hacemos también cuando vibramos con la misma canción que mucha otra gente en un concierto. Cuando leemos según qué libros o cuando nos perdemos en según que pueblos.
Lo bueno de la genealogía encontrada es que puedes sentir algo en común con alguien a quien en teoría no tienes nada que ver, y eso rara vez es malo.
No querría de todos modos que esto acabara como una oda al desarraigo. A fin de cuentas la familia encontrada puede decirte quién eres, pero la de sangre siempre te recuerda de donde vienes.
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Dedico esto a una valiente prima hermana recién encontrada que hace poco se me acercó y tras presentarse me echó una tierna reprimenda por tener esto del blog un poco abandonado animándome a escribir más. Gracias, M.
17 febrero 2012
Mal por los delfines
Y se acaba la película y los malos van venciendo, dice la letra de los Planetas. Me da la sensación de que los malos llevan ganando ya demasiado tiempo. El número de victorias de ambos bandos está igualado, pero mientras los malos graban sus victorias en placas doradas, los de los buenos son triunfos diminutos y efímeros, de piel para adentro. Sobremesas al sol, martinis en el tejado. Una guitarra bien afinada, o risas intentando subir por la escalera un pesado calentador de agua.
A veces pienso que me enamoro de todo el mundo. Pero a veces no entiendo a la raza humana, y temo que si llego a ver el dia en que un cometa se abalance contra la tierra, mis simpatías por uno u otro bando no estén del todo claras. Tambien es verdad que llegado el caso dará todo igual. Supongo que me sabrá mal por los delfines.
04 febrero 2012
23 enero 2012
Kriptonita
Un meteorito en ocasiones no es más que un trozo de tu propio planeta. Como un cometa que atraviesa fragmentos de la misma estela que deja a su paso.
Conduces de noche por una carretera de las afueras y de repente sin saber porqué entiendes que eres el último artífice de muchos de tus problemas, y un experto en convencerte a ti mismo de que vienen de fuera. Tienes una epifanía y descubres que eres tu propia kriptonita.
19 enero 2012
Inconclusión
A veces pienso que he vivido cien vidas inconclusas. Vidas breves de las que he saltado antes de tiempo como cuando se alejan dos trenes paralelos. ¿Nunca has viajado en un vagón que circula junto a otro en paralelo y que de pronto se aleja?¿Nunca has mantenido la mirada a través de la ventana a alguno de sus pasajeros? El anonimato que da el inexorable alejamiento, la velocidad, y las dos capas de cristal animan mucho esa complicidad.
Así que cuelgas cuadros, abordas proyectos, pegas portazos, viajas, besas, aúllas, trasnochas, susurras, madrugas, resuelves ecuaciones, escribes canciones, te quedas con las ganas, cargas cajas, avistas halcones, echas de menos, riegas plantas y rompes macetas. Haces mucho, tanto que acabas siendo cien personas que apenas se hablan y se te llenan los bolsillos de tantos recuerdos como agujeros.
Lo cual ni es malo ni bueno, no hay orden ni propósito, ni planteamiento ni desenlace. Sólo el viaje.
14 enero 2012
Rematadamente lejos
A veces me gustaría pintar en el aire una linea imaginaria vertical y tan alta que por muy largas que tengas esas uñas no puedas escalarla. Sólo hay tres tipos de personas, las fuentes, las que se dejan flotar y los sumideros. Y de mí no depende decidir si eres de los segundos o los terceros. Te lo dirá el tiempo, y la cantidad de amigos verdaderos que te queden cerca cuando hayas sondado el fondo de tu agujero. No sé cuando llegará ese momento pero es más que probable que para entonces yo esté rematadamente lejos.
Calculla la distancia. Mira al horizonte. Multiplica por trescientos.
05 enero 2012
Chrismenos
La navidad no paró por aquí, aparentemente pasó de largo. Tampoco hubo cambio de año. Sonaron los cuartos y las campanadas y la gente comió las uvas, y se movieron las agujas.
Se actualizaron solos los calendarios digitales, y mientras la gente brindaba con cava y se emborrachaba entraban en vigor nuevas tasas fiscales y los servidores de los bancos actualizaron los tipos de cambio.
Pero el siguiente minuto y los que le siguieron, pese a los abrazos de los seres cercanos y el espectáculo de los nuevos anuncios más caros del año, pareció un poco más de lo mismo.
Como si alguien hubiese hubiese hurtado la sensación de dar carpetazo, borrón y cuenta nueva que siempre ha acompañado a estas fechas y los minutos, nada más llegar, ya parecieran minutos de segunda mano.
La poca gente que lo advirtió al momento procuró no decirlo en voz alta para evitar enfriar la celebración con un comentario inapropiado. Con los días el efecto fue más patente y se confirmaron los temores iniciales: todo apuntaba a que todas esas emociones extraviadas quedaban pospuestas doce meses a la espera de tiempos más propicios.
Se desconocían los detalles de la medida y se ignoraba si los sentires de este año se perderían o si serían devueltos acumulados junto con los correspondientes siguiente año. La sospecha de esto último lanzó a los especuladores bursátiles a invertir en futuros de marisco y reservar miles de entradas de cotillones para la siguientes celebraciones.
02 enero 2012
Lo sencillo
De un tiempo a esta parte he hecho de la renuncia a muchas cosas mi herramienta para buscar lo sencillo y que las pocas cosas que me ocurran sean cosas ciertas.
Necesito urgentemente ver un sentido esencial a las cosas y las personas y tener una respuesta clara ante ellas que ni siquiera tenga que pensar, algo que nazca de un convencimiento interior y asumido . Pero cuanto más me empeño en bucarlo más perdido me encuentro.
Mi cabeza tampoco ayuda, y en noches como esta a veces arranca el motor por cuenta propia y conduce sin nadie al volante alejándome del sitio al que quería llevar mis pensamientos. En otras ocasiones la siento como una casa de huéspedes, alojando ideas de paso que nunca se quedan demasiado tiempo ni dejan rastros visibles de su estancia.
No está exento de ironía eso de que simplificar me esté resultando más complicado de lo que pensaba. Me maravillo de lo poco que le cuesta al universo poner peros y crear complejidad donde antes no había nada.
He tenido que levantar esta presa para darme cuenta de que aunque el un rio con menos agua no tiene necesariamente menos remolinos.
29 diciembre 2011
Invadamos un país al azar
Invadamos un país al azar. Cortemos la línea de las fronteras con las oxidadas tijeras de inaugurar. Inundemos calles ajenas y plazas nunca visitadas y sentémonos bajo un sol que tenga otro color.
Que el aire huela distinto, que los pájaros canten raro. Que mi nación y la de mis amigos sea siempre el espacio comprendido entre el horizonte y mi ombligo.
11 diciembre 2011
Atila
Soy el típico tio que nunca cabalga una bomba en caída libre sin tener atado al cinto su cuchillo. Me inquieta mi capacidad para hacer daño en las distancias cortas, mas allá de la intención y de la historia planeada. A veces tengo tiempo de pedir disculpas por adelantado. Otras veces ni yo ni la persona que tengo cerca somos tan afortunados.