26 febrero 2011

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Es difícil no caer en el error, pero compartir es algo más que hacer un click y cuando pulsas el enlace no compartes una mierda, ni de tí ni de nada. Compartir es una palabra más entera, y mentiría si no te dijera que me incomoda pensar que cada mañana me uno a la horda de engranajes que giran para devaluar ese término y otros igual de importantes en aras de tenernos más conectados, no sé a qué, para qué ni tampoco por cuanto tiempo.

20 febrero 2011

Manillar

Me apetece que venga la suerte y yo no me entere y se me cuele en la cama y me despierte.
Quiero que me pasen cosas y no quiero verlas venir. Quiero no estar atento, quiero no estar despierto.
Me apetece no tener cuidado. Quiero no saber de telodijes ni de estabaclaros.
Quiero desaprender todo lo que sé, porque ahora y ya, necesito soltar el manillar.

16 febrero 2011

Absorto y bajo techo

Ahora que por fin sé esquivar gotas de lluvia me entran ganas de mojarme y no puedo. Me quedo absorto y bajo techo, mirando llover. Mi fiel miedo amaestrado se sienta a mi lado, cruza las patas y me mira sin entender nada. Y yo no puedo culparle de haber hecho aquello para lo que lo he entrenado tanto tiempo.

03 febrero 2011

Sectores con futuro

A tiene un trabajo que la absorbe y aliena hasta el punto de no dejar nada de ella cuando cada noche llega a casa, desdibujada. B sólo piensa en conseguir un trabajo que despeje ese borrón de incertidumbre que le nubla cualquier plan de futuro. C dejó de sentir y durante mucho tiempo disimuló, culpándose por no querer seguir haciendo lo que se suponía que era correcto. D solo querría sentir menos para no echar de menos todo el tiempo a quien ocupa el noventa por ciento de su pensamiento.

Pensando en ellos, y mirando las noticias, he decidido que en estos momentos ni el sector bancario ni el de los problemas saben lo que es la crisis.

26 enero 2011

P R N D

La pendiente marcaba el camino, escogíamos siempre la dirección que no obligara a encender el motor. Escuchábamos música sencilla, veíamos películas que acababan bien y sólo teníamos conversaciones que pudiéramos mantener dormidos. Lo malo de depender de la orografía es que ya no se puede avanzar más cuando se llega al nivel del mar. Y eso puede quedar aún muy lejos de la playa.
Así que, pensandolo bien, me alegro de que bajáramos y siguiéramos a pie.
Campo a través.

20 enero 2011

Definición y significado

Hoy me dio por buscar "secreto" en el diccionario. Nunca lo había hecho y me sorprendí de los variados usos que tiene.  Y me doy cuenta de que no buscamos en él más del uno por ciento de las palabras que usamos y aun así, las usamos y su significado está perfectamente delimitado en nuestras cabezas aunque jamás nadie nos lo haya explicado. Es algo tan maravilloso como extraño.

Os cuento esto porque hace tiempo fui testigo de cómo mi sobrina aprendía lo que es un secreto. Creo que nadie  le explicó lo que era, pero le bastó el saber que era algo que no se podía contar.  Y se divirtió bastante los treinta segundos que pudo aguantar sin hacerlo.
No fui capaz de hacerle entender que por muy orgullosa que se sintiera de dominar un arte tan adulto, hacer partícipe de ello al resto del mundo terminaba desmontando el invento. 
De todos modos me alegró que los hermosos y salvajes senderos de su cabeza aún no estén los suficiente pavimentados como para hacer bien estas cosas y espero que siga haciéndolas mal durante mucho tiempo.

14 enero 2011

La corta y verídica historia

La corta y verídica historia del rey de los jarabes mal dosificados cuenta que de tanto querer curarse tomó demasiado y al final se puso aún más malo.

06 enero 2011

Monopoly

Rotos los planes y agotadas las estrategias, llegas tarde a darte cuenta de que la vida no se juega como el monopoly. Se reduce tan sólo a lanzar el dado. No importa lo que consigues sino cómo te tomas el resultado.

29 diciembre 2010

El invierno, sin embargo

El frío dejó de ser un problema cuando aprendí a abrigarme sin meterme en manta ajena. Y cuando cedió el nudo de la última de mis pulseras,  me dí cuenta de que era sólo un cordón que ella ataba a mi muñeca. Desde entonces diciembre fue sólo un mes y la nochevieja una noche cualquiera.
El invierno, sin embargo,  siguió siendo el invierno. Pero me alegré de darme cuenta de que dejar de cavar en mi sima era el primer paso para salir de ella.

12 diciembre 2010

De perros, arquitectos, modistos y licencias

Desconozco cuales son las aptitudes necesarias para criar un cachorro de husky siberiano, pero sospecho que carezco por completo de ellas. Algo me dice que antes de cumplir los tres meses el bicho se acabaría erigiendo en lider de mi manada, redecorando el salón su gusto a base de dentelladas y estableciendo la ley del terror en mi propia casa. Cuestión de capacidades de liderazgo y territorialidad.
No hay nada de dramático en ello, es bueno conocer las propias limitaciones, aunque te de pena tenerlas. El problema suele venir cuando alguien va por la vida ignorando las suyas propias.

Un ejemplo lo encontré el domingo pasado. Era mi último día en Londres y pasábamos la mañana paseando por el Támesis haciendo tiempo para coger mi avión. Hacía un frío que pelaba y nos metimos en el muy recomendable London Design Museum donde había una exposición sobre un arquitecto llamado John Pawson lo suficientemente bien planteada para que un total profano como yo la disfrutara bastante.
Me llamó mucho la atención una serie de cartas manuscritas, correspondencia que Mr. Pawson intercambió con Karl Lagerfeld. Ya saben, ese señor con aspecto de androide geriátrico  enviado desde el futuro para exterminar la autoestima de toda mujer que no quepa en una talla treinta y cuatro.
Al parecer el modisto encargó a Pawson el diseño del entorno circudante a la pista de tenis de una de sus mansiones. El arquitecto le remitió una serie de bocetos en donde se esbozaba una pista de tenis circundada por una sutil estructura perfectamente circular camuflada por un perímetro de árboles que ocultarían totalmente el terreno de juego desde el exterior.
Lo acertado o no de la propuesta es opinable, pero me sorprendió la vehmencia de la respuesta de Lagerfield. Eran unas pocas líneas repartidas en cuatro folios; la letra de Lagerfield es enorme, no sé si fruto de la miopía o de un ego desmedido. En ellas, el misógino personaje despachaba la propuesta, casi indignado, espetandole al arquitecto que "tendría que saber que él odia cualquier cosa redonda".

Entiendo que la profesión de este señor implique tener un criterio estético muy claro en todas y cada una de las cuestiones, pero me resulta difícil de creer que diga esto alguien se dedica a vestir las redondeces del cuerpo de una mujer.
He pensado en ello y creo que debería inventarse una licencia obligatoria para diseñar ropa, y que a este señor se la deberían revocar de manera permanente.

Y creo que deberían inventarse muchas más licencias, como la licencia para hablar en una tertulia televisiva,  o la licencia para ser alguien en la vida de otra persona y poder responder a sus expectativas. Debería haber una licencia para poder hablar, y otra para callarse. Y una para enamorarse.   Incluso propongo instaurar una licencia para mezclar alcohol con antigripales y esa a mí, desde anoche,  me la tendrían que quitar.