16 julio 2007

Antípodas

Daremos juntos la vuelta al mundo, en distintas direcciones.
Saldremos a la vez del mismo lugar. Un sitio señalado: una plaza con monumento o una encina milenaria.
Y quedaremos días despues en el sitio opuesto del planeta.
Y en la terraza de un café de las antípodas me esperarás un cuarto de hora, porque yo habré errado en los calculos de navegación, confundiendo en mi sextante la estrella polar con un Airbus de las Reales Aerolíneas de Qatar.
Y comprarás la prensa local, para matar el tiempo.
Y pese a estar en otro idioma, no entenderás nada, como aquí siempre te pasa.
Y te entretendrás con las viñetas de humor y llegaré y me sentaré, resoplando.
¿Llevás mucho esperando? Y me dirás que demasiado.
Yo fingiré que te creo y pediré un té, apesadumbrado.
Tu fingirás que te da igual y volverás a tu diario.
Y jugaremos a eso. Pero sólo un rato.

03 junio 2007

Frágil

Dos inacabables segundos sujetando fuertemente el volante de un coche que gira sobre sí mismo fuera de control. La carrocería que se deforma a cámara lenta y pequeños fragmentos de plástico que comienzan a flotar ingrávidos por encima del capot. Una sacudida que te devuelve al aquí y ahora y destapona tus sentidos. Pequeños sonidos a tu alrededor. El siseo del motor roto que se desangra, el goteo de sus fluidos en el asfalto. El sonido de la respiración de tu amigo, al que el abrazo del cinturón lo ha dejado sin aire durante unos segundos. El sonido de la tuya propia.
Tus manos aún cogiendo el volante con fuerza. ¿Estás bien?¿Estás bien? Estoy bien.

Aún me aturde pensar qué pudo haber pasado, los cientos de ramificaciones funestas que podrían haber crecido al abrigo de esos dos segundos en los que el tiempo me paró.
De todas ellas se me ha regalado la menos mala. Soy un auténtico estúpido. Y soy muy afortunado. Y desde hoy, también soy un peatón.

Ojalá esto que escribo le ahorre esos dos segundos a alguien menos prepotente que yo. Ojalá ayude a ese alguien a entender lo frágil que es todo.

01 junio 2007

Exacto retraso de seis meses

Releyendo viejas entradas he decidido que tengo que postear menos y escribir más.
Y publicar lo que escriba en el blog, obviously.
Habrá a gente a la que sonará a perogrullo, pero la diferencia está tan clara que no sé como explicarla.

Supongo que esto es como un propósito de año nuevo, con un exacto retraso de seis meses.

31 mayo 2007

Al final de la burbuja

Las calles de mi barrio se llenan de balcones con carteles de "se vende".
Con el resto de mi vida está pasando algo parecido. Es tiempo de cambio. Muchos de los retazos de eso que soy yo se dejan llevar por la inseguridad y el temor al cambio. Malvenden sus viviendas costosamente adquiridas hace años para emigrar a sitios mejores. Se mudan y me dejan casas vacías, e incluso algún edificio amenazando ruina.
Yo, que a fin de cuentas no soy más que suelo urbanizable y algún que otro tímido paraje natural, observo todo esto como un expectador más, aún dolorido por las cicatrices de las demoliciones. Espero a que se vayan para, una vez convertido en páramo, poder decidir dónde irán las fuentes y dónde los chopos.
Se acabaron las circunvalaciones y los aeropuertos. Ser urbe cosmopolita me terminó saliendo muy caro. Probaré a reencarnarme en tranquilo pueblecito, tal vez en la periferia.
Voy a intentar ser menos, y de paso mejor.

28 mayo 2007

Clasificados

Cambio:
Servicios sanitarios en condiciones, transporte público que no mate a sus usuarios, pluralidad e independencia de radio y televisión públicas, sistema educativo gratuito en colegios de obra y no en barracones, millones de miles de metros cuadrados de parajes naturales recalificados

por:
Cuatro o cinco mamotretos diseñados por Calatrava que cuestan cinco veces más de lo presupuestado, trescientos veinticinco campos de golf para el disfrute de veintiocho jubilados alemanes, barra libre y todos los gastos para los millonarios que esnifan coca en el puerto deportivo con la excusa de una carrerita de barcos y un circuito urbano ensordecedor con calles cortadas, pivones siliconados sujetando sombrillitas y un olor a goma quemada que lo inunda todo. Y fuegos de artificio. Y paella para todos.

Razón: donde vivo.

Hoy las circunstancias me convierten en un partisano, un rebelde, un quintacolumnista. Un elemento peligroso a acallar. Me calaré la boina , meteré las manos en el abrigo y eludiré a los guardias durante el toque de queda, escudandome en las sombras.

Vive la Résistance

17 mayo 2007

Waste dump

Ojálá el + del reproductor además de subir la música bajara el sonido de todo lo demás.
Ojalá algún día escuchando una canción en francés no te des cuenta de que perdiste el verano y cien cosas más y te dé por echarlas de menos.
Ojalá en un descuido tonto alguien resbale y resquebraje el molde con el que hacen los jueves como este.

Obtuso es una palabra que me gusta porque suena a lo que significa.
Saltimbanqui también, pero esa no tiene nada que ver con el día de hoy.

05 mayo 2007

Loren ipsum

Hace no mucho tiempo leí un articulo en un blog que pontificaba sobre lo que es y no es propio de un buen bloguero.
No sé si por desinterés o por mi habitual memoria de pez los unicos puntos que recuerdo son:
- Cuidar a tus lectores (visitas) con una ferrea frecuencia de actualizaciones. Un blog sin cambios es un blog muerto. Si es necesario, acumular posts para suplir las épocas de carestía.
- Jamás escribir en estados alterados de la conciencia (esto estaría en mi top ten de eufemismos mareantes)

Así que puedo por fín puedo decir, no sin cierto orgullo, que NO soy un buen bloguero.
La satisfacción dura poco. Es muy fácil decidir qué no eres.
Lo complicado es ponerle ojos y cara al señor del pijama al que saludas todas las mañanas en el baño.
En esto mirar el DNI no ayuda. Saber quién eres, saber quien eres.
Demasiado tema para hoy. Pido el comodín del público.
¿Quienes son ustedes?¿Y quien soy yo?¿Donde dejé mi coche?

27 abril 2007

Cafetadona

Hace dos días decidí dejarme el café. Para conseguirlo cuento con una caja de té verde e ingentes dosis de determinación.

Y hace dos días que me duele la cabeza.

Conclusión: Nunca beban café. Y si ya beben, nunca se lo dejen.

19 abril 2007

Malas compañías

Últimamente paseo a todas horas a cuatro caniches hiperactivos y gritones: Necesidad, Incertidumbre, Prisa e Insomnio.
De los cuatro sólo aguanto a Insomnio. Tal vez porque los dos somos perro. O quizás por conocernos ya de un tiempo.
Cuando se juntan los cuatro apenas puedo contenerlos.
Jadean y se impacientan. Tiran y se arremolinan mientras ladran al quiosquero.
Tiran de sus correas en todas direcciones y se cruzan por debajo de mis piernas y me hacen tropezar con el mobiliario urbano. Me obligan a esquivar a :

4 peatones que evitan con la mirada a
2 vendedores ambulantes que piensan hacer su agosto con
5 turistas orientales algo decepcionados con la ciudad consultan los planos de
2 paradas de autobuses que a su vez albergan
4 marquesinas publicitarias que inevitablemente contienen
4 carteles electorales profusamente retocados con photoshop en los que aparece una candidata culpable de la instalación de
24 carísimas fastuosas e innecesarias farolas decimonónicas sobre las se apoyan ociosos
24 tripulantes de regata de prestigio que observan con añoranza
1 anemómetro que se aburre girando perezosamente sólo cuando pasa
1 chaval que pese a circular en un monopatín afirma estar haciendo "skate" mientras evita ágilmente
3 deslizantes deposiciones de canes con mal de vientre, símbolo inequívoco de la ciudad, merecedor por sí solo de formar parte de su escudo.

Mientras me incorporo y retomo de nuevo la obligada carrera calculo el momento de escaparme de todos ellos.
De los perros. Y del resto.

23 marzo 2007

Necesidades fundamentales

Sentado en colchón ajeno, sobre el venerable somier sobre el que he levantado mi pequeña fortaleza, observo el suelo de mosaico multicolor, algo suelto y avejentado.
Vivir de prestado, eso es lo que hago. Y en esa mi trinchera espero asomado por la ventana, oteando en los tejados y haciendome amigo insdistinto y lejano de las palomas y de los gatos.
Y seguro de que reduciendo mis dominios podré tenerlos más controlados, memorizo las horas en las que el sol por la tarde pinta de luz y calor las paredes.
Y sé que sólo tengo que esperar un tiempo para estar más a salvo. Cuando se vaya el frío. Cuando vuelva el verano.